lunes, 17 de octubre de 2016

Cuando tú no estás

"Cuando tú no estás, las persianas de mi consciencia echan cierre al mundo que me rodea, y te busco con luciérnagas en las manos en cada recoveco oscuro de mi enlatada memoria. Te busco detrás de los recuerdos eclipsados, detrás de las vivencias desarticuladas, detrás de las imágenes desdibujadas… Y por fin, estás tú; sólo para mí, sin que tú seas consciente de ello. Prendes forma de un sueño lejano que siento cercano…

Nos sentamos a escuchar la lluvia torrencial de mi corazón marchito, oyendo como se rompe mi desflecada alma un poco más a cada instante, como un crepitar de brasas a medio consumir. Sabemos que en cualquier momento no quedará nada de ella, y aún así, tenerte ahí, me hace ser valiente para cuando llegue el momento en que se desintegre del todo y no sea más que aire tóxico y partículas de una nada…

Ni siquiera en esos momentos soy capaz de tocarte una mano, ni de robarte un beso que me hiciera revivir el pulso. Hasta en mi mundo no puedo sentirte rozar las orillas de mi boca o con mis labios hacerte cosquillas en las pestañas, sentir su suavidad infiltrándose en mis sentidos y trastocando el tiempo hasta desbarajustar mi razonamiento...

Tintineas mi espacio con tu sonrisa rellenando cada grieta abominable de un laberinto sin salida de emergencia... Me siento atrapada en tu esencia, pero sin ganas de huir. Como un éter de arcoíris vas tejiendo tu presencia alrededor de mi ser, y entre los barrotes de este sinsentido vas desarmando mi coraza de escarcha y hiel…

A veces me hablas, esa voz melodiosa que pinta el ambiente de frondosos sauces que vienen a mecerme entre sus ramas caídas. A veces tan sólo me miras en silencio, con esa mirada subliminal de un “no te quiero” que me hunde en la ciénaga de mi estima y valor... Un "no te quiero" que ni en mi mundo soy capaz de cambiar, no puedo difuminar la realidad por mucho que destile las paredes del otro lado de mi universo inventado...

Cuando vuelves, tomo mi lugar entre las sombras, un segundo plano no existencial, un lugar donde no soy más que un relleno de azúcar y miel. No soy importante, ni siquiera importa como estoy o quién soy en verdad. Una forma anónima conocida con logotipo de interrogante y exclamación al mismo tiempo...

Soy una sonrisa que te esconde y te graba para buscarte luego a solas en la noche de mi subsistencia cuando tú no estás..."

jueves, 29 de septiembre de 2016

Que Fácil Sería



Lo fácil sería seguir llorando; deslizarme suavemente hasta lo más hondo del pozo, hacerme una bola, acurrucarme en su oscuridad y dejar que las horas se pudrieran sin remedio, hasta convertir mi vida en un vertedero.

Lo fácil sería no seguir levantándome; formar parte de las sábanas de la cama y la almohada. Hacer del pijama mi segunda piel. No levantar las persianas ni abrir las ventanas y así, no dar opción al sol a acariciarme con sus rayos con mimo, ni aceptar la lluvia como parte de la existencia; es más fácil poner barrotes y candados...

Lo fácil sería dejar de arreglarme, ducharme, peinarme... Convertirme en un despojo humano mortecino y nublado. Que la sonrisa no visitara mi cara y no hiciera vibrar mi interior, y que el cesped de mis ojos se hajara hasta no quedar ni rastro; dejando que la niebla de la agonía abrazará mi alma.

Si me rindiera, dejaría que todo me carcomiera; que los que han querido herir y desgarrar mi ser hasta enloquecerme, se salieran con la suya; que las enfermedades ganaran terreno hasta consumirme y ser sólo piel y huesos. Me condenaría yo sola al limbo sin haberme muerto, y me perdería la luz de la intriga de un: "¿Qué pasará mañana?"

Y es posible que siga sin entender qué me empuja a seguir viviendo; qué hace que los días pasen rápidos a pesar que la mayoría, están vacíos de todo y llenos de nada. Puede que sea, que algunos vienen moteados de esperanza y risas, de buenas charlas y de gratos momentos; y aunque para muchos no sería suficiente, para mí es más que de lo que espero cada día.

Tal vez se conviertan en sorpresa, y esa sensación haga tintinear mis sentidos más tristes, para darles un toque de "no todo está perdido". Tal vez sea que ya no me queda rumbo y vaya a la deriva sin darme cuenta, intentando pincelar mi mundo de colores cada dos por tres.

Y es cierto que estoy cansada, que a veces haría mi petate existencial y marcharía lejos para no volver; que me siento vivir sin vivir... Pero todos los días sigo levantando, salga o no de esta cárcel que llaman hogar y aún no apunta a cueva, sumando días en mi calendario, deshecha o medio entera, pero viva...